Cuanto aquí esta escrito lo viví desde la Cuaresma de 2004, estando enferma y en cama, pasaron los años y todo escrito queda como realidad de mi Devocionario a la Santisima Trinidad en la hora del sufrimiento y la enfermedad. HOY, gracias a DIOS, estoy casi sana, trabajo y salgo al mundo a cantar la alegría del SEÑOR. EL TODO LO PUEDE. Estamos en el año 2010 y seguimos unidos en Cristo y María escribiendo, rezando....

isabel

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isabel conde ramírez

DE LOURDES A FATIMA ORACION Y VIDA

DE LOURDES A FATIMA ORACION Y VIDA

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vida de mis padres hasta la democracia...primera parte.

VIDA DE MIS PADRES A TRAVÉS DE MIS OJOS, MIS OÍDOS, MI CORAZÓN Y MI BOCA.
Todo es cierto. Cierto lo que escuché; lo que vi; lo que sentí; lo que viví. Todo será explicado sin dolor, sin rabia, sin ira. Sólo verdades. Las verdades como son las verdades. La verdad de cada uno, la verdad de mis padres José Conde González y Carmen Ramírez Sánchez (en paz descansen), y la verdad mía, Isabel Conde Ramírez.



CARMEN RAMIREZ SÁNCHEZ
Y JOSE CONDE GONZALEZ,
yo tendría unos 4 años de
edad por entonces.


ISABEL CONDE RAMIREZ

Mi madre siempre me decía...
"...de mi vida se podría escribir un libro."
Y Carmen, mi mamá, la Carmela de mi padre, José, su Conde como ella le llamaba; me decía muchas veces:"...con esta cabeza que tengo y si supiera escribir lo suficiente o le explicase a alguien mi vida, se podría escribir un libro..."Ella lo decía sin resentimiento, sin exaltación ó ambición alguna. Lo decía con tristeza y a la vez con la esperanza de ver su ilusión consumada. Para ella, escribir su vida (aunque vidas como ellas son todas las vidas que han amado y sufrido mucho, y ciertamente son casi todas las vidas de este mundo...), aun así, el escribir sobre el acontecer cotidiano era una catarsis, una manera de que sintiera ella una justicia favorable a sus sentimientos heridos, sus amaneceres que no llegó a vivir, sus talentos escondidos y apagados, que no muertos, muertos jamás. Por eso escribo su historia, la Historia de mis padres, la mía.
Mi madre se llamaba Carmen Ramírez Sánchez y yo soy su hija Isabel Conde Ramírez nacida de padre José Conde González un hombre sencillo noble, áspero, difícil, duro, intransigente, tierno, amable, simpático, dulce y amoroso, mi padre. Los dos hoy en mi cielo.

cuando murió mi madre a los 87 años de edad y en momentos de lucidez, aun lloraba y se tiraba de los pelos gritando bajito "!mi madre se me murió ..."


Qué duro es escribir esto mamá. Pero así es.
Tenías cuatro años cuando tu madre Pepa a los 23 años, murió tras un duro parto, se desangró...a los meses murió aquél niñito nacido ya con un cáncer que le carcomía la cara y que Mama Elvira le ponía un trozo de carne comprada al carnicero y la posaba en su carita de meses, no sé, 2, 3 meses, de los cincos el niñito, su niñito, su hermanito no pasó, murió. Claro que todo empieza de otro modo.
El primer recuerdo de mi madre en este mundo, no son juegos, ni riñas con críos de la calle, es una habitación fría dónde estaba su madre muerta en la cama, vestida, preparada para su entierro y como era costumbre llevaban a los hijos a besar a su mamá. Mi madre recuerda, recordaba siempre y seguía recordando cada vez que había felicidad en su vida, ella, acababa llorando por su madre muerta. Su primer beso que recuerda dieron sus labios a un ser de su familia, su primer recuerdo, su primer beso era así..."me llevaron a besar a mi madre, la besé, estaba muy fría. Me quedé huérfana de madre a los 4 años...tenía a mi hermano Pepe, a mi Santiago que acaba de nacer, me tenía a mí y a mi padre Pepe, de 26 años, qué guapo era, lloraba hundido en un rincón de la habitación. Viudo a los 26 años con una tienda de comestibles y vendiendo carbón con el borrico por las casas,..y su amor, el amor de su vida su Pepa, muerta...y nos miraba y allí estaba mi abuela Elvira, madre de mi padre, MAMA ELVIRA, y mis abuelos, los padres de mi madre...se quedaron al entierro y luego se subieron a su borrico y a escondidas, se marcharon. No se despidieron...Por miedo a que mi padre quisiera que se nos llevasen a alguno o al pequeño, o a mi...Sencillamente se fueron. Mi abuela era una arpía, mi abuelo no. Si yo te contara Isabelita..."
Iznalloz, dónde unos años antes llegó de Dehesas Viejas, Pepa para casarse con su Pepe. Iznalloz dónde murió ella, dónde murió feliz, pues siempre mi abuelo la llamó su esposa, la nombraba y recordaba y eso aun casado con su segunda y buena mujer, una niña de 16 años con muchos hermanos...ya os hablaré de su boda...Rosa, llegará a nuestras vidas al poco. Aún no.

Dije al principio, que, en su enfermedad, tras la embolia que sufrió mi madre, en momentos de lucidez, nombraba a su madre. En su habitación tenía sus cuadros en la blanca pared, sus padres casados, fotografías viejas, marcos viejos, ella los miraba y suspiraba con una cara de alegría y de niña, ay!!! que mi madre en su demencia final se creyó en todo instante, o casi en todos, una niña de 7, 8, 10 años, pues no existía nada más en su vida, quizás fueron los años más felices que vivió.

Yo vi su cara de niña. ¿cómo pueden unos gestos, unos ojos brillando de distinto modo, una sonrisa infantil, como pueden cambiar el rostro de una mujer de 87 años en el de una niña, una niña. YO LA VI MUCHAS VECES, aunque ya volveremos a los porques., ahora solo digo que ella, Carmen, mi madre, niña, miraba al retrato de sus padres y suspiraba y se tocaba el corazón. En otros momentos distintos en que yo le preguntaba "¿Quién eres?", ella me decía tras pensarlo un poco y con aquella carita de niña, así me decía: "¿Mi madre?, ¿eres mi madre?, sí, mi madre." Y sonría y me buscaba la mejilla para besarme y me abrazaba muy fuerte, ella, alegre (mi corazón lloraba, pero esto aquí no importa).

A lo largo de su vida de su vida conmigo, Carmela, mi madre, me dijo siempre acabando por llorar, "es que..., se me murió mi madre, estoy huérfana de madre", y, muriéndose, en aquellos días cuando le alcanzó por momentos la tristeza también decía con la carita más tierna de niña que vi jamás en anciana, en mi madre, decía como rogándome algo..."se me murió mi madre, se me murió."
si hasta ahora no he hablado de mi padre es porque el casi nunca nos habló de su familia, apenas de su pasado, solo en su vejez me habló de sus cosas.


Esta es la historia de mis padres, de los dos, y por ende es mi historia y la historia de mis hermanos, pero yo, y mis hermanos únicamente aparecemos en esta Historia en la medida en que nos entrelazamos en muchos momentos en las cosas de nuestros padres. No es nuestra Historia aunque se cuenten aquellas verdades que como ya dije les escuché a ellos dos. Del resto no se habla. Sé que tengo derecho pues es su Historia y yo al nacer la última y por casarme tarde estuve con ellos siempre, desde mi cuna hasta su entierro. Y ahora, aun, después, aun seguimos juntos, aquí, en esta. SU HISTORIA.

Mi padre nació en la Puebla de Cazalla, Sevilla, el 1 de enero del 1917. De la infancia de mi padre, solo sé que no fue apenas a la escuela, puede que 3 o cuatro veces, y que un día volvió a su casa llorando para decirle a su padre que el profesor le había pegado por escribir mal, y mi abuelo, del que no recuerdo su nombre ni el de mi abuela tampoco, la verdad, mi padre, apenas nunca los nombró en vida. A mi abuelo no se le ocurrió otra solución que ir a pegar al maestro y de paso decirle al niño que ya no iba ya más a la escuela. SE ACABARON SUS ESTUDIOS. !Ale, a repartir carbón, como tu padre "El lápiz".!
Algo sé de sus hermanos. Ignacio, Antonio, luego él, José y el pequeño Francisco, hoy solo queda Antonio los demás ya fallecieron. Desde que nació mi padre hasta que conoció a su Carmela a sus 16 años, no sé casi nada de la vida familiar de mi padre. Curiosamente el único recuerdo lo explica precisamente mi madre y me decía que su suegra era "muy guarra" (como desarreglada y tosca) mi madre la nombra así, sin mala intención. Nunca compró un cuadro para decorar las paredes, siempre hacía la misma comida: garbanzos en olla grande y no tenía ni cuchara para servir, y en la mesa con su marido y sus cuatro hijos dice mi madre que su suegra cogía la olla con las dos manos, la acercaba a uno de los platos, al primero que tenía delante, y, la removía para que saltasen garbanzos al plato y el caldo se quedaba en la olla. Ahora al siguiente plato que por aquello del meneo y de la fuerza de la gravedad, saltaban los garbanzos y que quedaba el caldo otra vez en el recipiente. La misma operación: remover y al plato, esta vez menos garbanzos y caía también el caldo, ...al siguiente lo mismo, y, al llegar al último vaciaba la olla. Visto este último plato, eran por así decirlo 4 garbanzos y caldo, mucho caldo. De cuchara se usaba una hecha de pan que luego servía para rebañar el plato, limpiarlo y a la boca a comérsela. La familia sabía que al día siguiente habría nueva olla de garbanzos, seguramente, duros pues mi abuela se distraía a gusto con las vecinas. Imagino que de ahí es que mi madre en confianza me dijera aquello de que su suegra era "una guarra".
Otra cosa que he de decir es que mi padre tras la guerra estuvo en el calabozo, en la misma calle que vivía su madre,.Estuvo allí alrededor de 1 semana. Mi abuela no fue a verlo nunca. De ahí pasó a la plaza de España de Granada y después, hacinado entre muchos reclusos, a la cárcel 3 años por rojo. Ella, su madre, nunca fue a verlo. Su Carmela sí. Esta larga y dura Historia la contaremos en su momento.
Durante los años de cárcel de mi padre, mi abuela daba a su hijo Ignacio la ropa y zapatos de los domingos de mi padre a fin de que su Ignacio presumiese en el pueblo de al lado con las novias que gustaba echarse. Mi madre no podía permitirlo, ella vivía con ellos como una extraña, aun así, se encaró con su cuñado y con su suegra y suegro también. Casi le pegan, El abuelo lo intentó de verás, mi madre cogió una silla y con la fuerza y el miedo de sus 17 años le grito que si la tocaban le partía la silla en el lomo. Unas miradas frías y mi abuelo se fue diciendo:"Ya me dijo su padre que esta a las buenas era muy buena pero que a las malas era una fiera". Ignacio no tocó nunca más los zapatos ni el traje de mi padre que mi madre arregló y guardó para cuando saliera su marido de la cárcel..
Vuelvo atrás y sólo digo que mi padre nunca hablaba de su familia, ni la echaba de menos ni hablaba de sus padres. Es de imaginarse el por qué. Ya iremos viendo cómo era mi padre a lo largo de su vida con mi madre.


A su muerte, escribí esto para él y confieso que también para mis hermanos.

"QUISIERA HABLAROS DE MI PADRE"

Se llama José Conde González y murió el 28 de abril de 1996. Es curioso, cuando le tenía cerca, allá por mi temprana juventud, llena de rebeldía, no le hacía mucho caso y hasta pensaba que no le amaba... Yo soy la menor de 10 hijos y por eso me sentía generacionalmente incómoda. Pero los años pasan para todos, GRACIAS A DIOS; Aquel buen hombre fue transformándose a mis ojos a la vez que enfermaba, y Quiso Dios que sus últimos años, con un Parkinson a cuestas, fueran los mejores de mi vida con él y con mi madre. José, mi padre se volvió como un niño, y yo su hermanita mayor. Para mí era un goce salir a la calle con él y pasear. Hasta que Dios, sin mucho sufrimiento se lo llevó con él. Hoy pasaron los años y puedo decir que le amo más que nunca. MUCHO MAS, y ¿sabéis por qué? PORQUE SE NECESITA MÁS DE UNA VIDA ENTERA PARA DESCUBRIR EL CORAZON DE UN SOLO HOMBRE.
TE QUIERO PAPA:

Gracias, Dios Mío por haberme hecho hija tuya y haberme dado a una madre como a CARMEN.
Isabelita 27 de agosto de 2004

Mi abuelo Pepe sentado y quieto en quicio de la puerta, al lado del borrico que allí reposaba, no sabía qué hacer.Mi bisabuela Elvira hacía las veces de madre con el pequeño Santiago, buscaron una comadre que le diese leche pero aun así estaba muy enfermo. En una entrada de la casa había la carbonería, con carbón, aceite, y moscas. Mi abuelo viudo joven, guapo y con una tienda dónde las mujeres por pudor no entraban a la vez que aprovechaban para olvidar las pequeñas deudas a cuenta que habían acordado con la difunta Pepa. Mi madre, su hermano Pepe, y el pequeño, no sé si lloraban o se portaban bien, solo sé que mi bisabuela, mama Elvira como la llamaban, cogió un día a mi abuelo y le dijo muy sería que la vida continuaba y que algo había qué hacer.
Lo primero tenía que casarse de nuevo, ella podía ayudar pero sin mujer nadie entraria en la tienda y su trabajo era repartir el carbón por las casas de los alrededores. Casarse otra vez...solo habían pasado 6 meses...el pequeño Santiago se estaba muriendo, Mama Elvira le ponía inyecciones, lo mecía, lo acunaba, ella que tuvo tantos hijos a los que vivó morir de bebés, de niños y hasta una de 16 años, una que era un ángel. No recuerdo su nombre pero si su historia, era tan buena que a escondidas cada día iba a una especie de estercolero donde dejaban los despojos y allí había un borriquillo desahuciado medio muerto que los de Izanalloz, su dueño tras parirlo la burra, lo tiraron alllí viendo el estado nefasto y moribundo que traía. Mi tía abuela, pasó un día por allí y olló llorar a un niño, quejarse, buscó entre la basura para comprobar que era un borriquillo esuqelético que se moría,...al momento, fue a por leche de la cabra y cada día a escondidas iba a ver a su borriquillo y darle de comer lo que se guardaba de lo suyo y también leche, hasta que un día llendo ella para la casa de su madre MAMA ELVIRA, al ir a entrar olló un muuuhh y ella y todos vieron que era el boriquillo que la había seguido hasta allí, comprobando la bondad de aquella chiquilla. Se quedaron el borrico y lo cuidaron, mi bisabuela, decía de su hija que era demasiado buena y no estaba echa para esta tierra, y tuvo razón pues a los 16 añós sintió como una punzada en el pecho(no le venía la regla en meses) y se fue a echar y le dijo a su madre cuando subió a verla, ""Mamá mira , la Virgen María..." y se murió sin más.
Mama Elvira fue una gran mujer, se casó dos o tres veces, y murió viuda, cuidaba a las personas, las ayudaba a enderar muñecas torcidas de segar en el campo los hombres, ayudaba en partos y curaba heridas y nunca cobró nada. Era como su hija una buena mujer pero esta sí tenía un largo recorrido que vivir aquí en la tierra.
Bien, estábamos con mi abuelo y nada...que tenía que ir a buscar una mujer para casarse. Mama Elvira le dijo que podía irse a Granada a las monjas preguntar por alguna huérfana, que se quisiera casar con el, que tenía 26 años con 3 chiquillos, o quizás 2, no sé cuando murió Santiago, solo sé que mi madre siempre me dijo, mi niñito se nos murió, ella tan pequeña y lo cuidaba junto a MAMA ELVIRA.
Bueno, la idea de casarse no la aceptaba mi abuelo, ya he dicho lo enamorado que estaba de su PEPA pero qué remedio si nadie compraba, nadie pagaba, entonces como daría de comer a sus hijos.
Tal que cogió el borrico y para la capital, no tuvo que llegar, en una fonda comiendo, explicó a los dueños a lo que iba, y ellos le hablaron de la hija de los molineros de 16 años, que estaba muy hecha a todo, sin madre y lavando la ropa de 7 hombres entre padre y hermanos. Quedaron en que hablarían con ella. De todas formas mi abuelo pepe hizo el viaje a la capital a ver a las monjas. Le presentaron una buena mujer algo mayor que Pepe y que estaba dispuesta a casarse. Había que pensarlo bien. Camino de Iznalloz llegó al mesón donde le esperaban el padre de Rosa y Rosa también. Mi abuelo, Pepe, además de guapo era muy pillo, y vio a Rosa joven, guapa, y apañada para las cosas de la casa. El le dijo que era viudo, y tenía tienda... NADA más. A los ojos de Rosa parecía muy buen partido. Hicieron el arreglo, desconozco dónde se casaron imagino que en en pueblo de Rosa. LLegarona a Iznalloz, el matrimonio entró a la "tienda" (casa y bajo de carbonería, estanterías vacías y todo muy negro y lleno de polvo de carbón. Esa era la famosa tienda). No sé lo que pensó Rosa, pero aun quedaba otro regalo: entrar en la casa.
Mamá Elvira de pie y los críos a su lado cayéndoseles los mocos.
Rosa tragó saliva, al menos yo lo habría hecho. Resuelta y enamoradilla de su Pepe se sintió feliz de tener una casa suya, lo de los críos, ya se haría con ellos. Y tendría los suyos propios también.
ROSA, mama Rosa, como siempre la llamó mi madre, quiso mucho mi abuelo. Y a ti, su Carmelita, te quiso mucho Mama Rosa aunque, al principio las cosas entre vosotras no empezaron bien.


LOS AÑOS PASARON PARA TODOS, Iznalloz en Granada y La Puebla de Cazalla en Sevilla.De mi padre y de esos años en realidad nada sé, nada, absolutamente nada. Me extrañó siempre que mi padre fuese tan desapegado a su familia, con los años fui comprendiendo.
Bien, de mi madre, Carmen, sé que MAMA ELVIRA pensó en llevarla a dormir con ella y su marido todas las noches y el resto del día siguiera con su padre, su hermano y su madrastra, Mama Rosa. Mama Rosa, vista de entonces, no se portó bien con mi madre, vista de ahora es lógico, era una chiquilla engañada, y si antes trabajaba lavando la ropa de sus hermanos y su padre, que eran hombres hechos y derechos, más difícil sería ahora bregar con unos pequeñajos insolentes que solo se acordaban de su mamá muerta.
Mi abuelo Pepe, le dió a Rosa pleno dominio de la casa y los dineros del día. Ella lo disfrutaba, limpiaba rápido la casa ponía las legumbres a cocer a fuego lento y se iba de paseo y de compras...llegaba corriendo tarde y con la comida o a medio hacer o quemada. Mi abuelo se enfadaba al mismo modo que siempre luego lo hizo mi madre, sin palabras pero notandose mucho. Veréis, mi abuelo se levantaba temprano con el borrico, lo llenaba de bolsas con carbón y se iba cantando a ofrecer el carbón. (Por cierto cuando se estuvo en la república mi abuelo tan guapo y pillo como siempre cantaba mientras caminaba con el borrico la canción de moda según el barrió, que pobre cantaba la internacional, que rico no sé alguna de victoria España, estas no me las sé, lo siento...)
Siguiendo con la comida quemada o sin acabar, al llegar Pepe miraba la mesa no puesta, dejaba el borriquillo en el quicio de la puerta y como si de un reloj de sol se trabara el se iba a dormir a la habitación y desde la puerta veía el sol avanzar y pasar el tiempo de descanso (dormía desnudo según mi madre que le vió un día tan desnudo como le parió su madre y tan blanco como soy yo también), pues, eso, que no comía, estaba cansado le quedaba toda la tarde y tenía que descansar la espalda. Tendrían peleas supongo, y alguna la pagó Rosa con Carmencita por ser la niña y recordarle a la antigua esposa, a PEPA. Pero en descuento y favor de mama Rosa adelanto que amó profundamente a mi madre y que a la muerte de mi abuelo, ella se murió de amor y de pena en seis meses. Mi madrec la recordó siempre con mucho amor y se dió cuenta de las cosas cuando ya mujer y con hijos vio lo difícil que era la vida.
Mi abuelo tras la siesta se iba a trabajar sin decirle nada, pero ella ya aprendió pronto la lección y se hizo mujer. Y le quiso mucho, tanto que consentía que cuando mi abuelo hablaba con ella de su difunta esposa siempre la nombrase como su mujer, su esposa, y ella era su otra esposa.Pepe también quiso mucho a la jovencita Rosa que le dió 2 hijos guapísimos Rosita (que mi madre bendecía a besos y la cuidaba y quería muchísimo) y Antonio que era tan pillo como su padre. Así que la familia aumentó.
Recuerdos de aquellos días..., que mi madre pasaba los veranos en casa de su tía (por su madre) Brigida, que vivía en Dehesas viejas, y que era cuando mi madre podía ir al colegio. Brigida y su marido no tenían hijos, era muy católica, estricta, y disciplinada, hacía trabajar a mi madre, ir a por agua, fregar el suelo, hacer la cama, pero le daba para desayunar el borrachuelo más grande que se ha visto, y una copita de anís de cazalla y eso con 10-11 años, más o menos ah!!!todo esto lo guardaba con llave y mi madre Carmen cogía la llave a destiempo y se comía otro borrachuelo inmenso y otra copita de cazalla media tarde!!!!!
Allí mi madre hizo la primer la comunión, aprendió a leer a escribir, cuentas, y pasó unos cuantos veranos bastantes felices.También recuerdo que estaba enamorada de su padre PEPE, lo estuvo hasta que ella misma .No podía nombrarlo pues se echaba a llorar.(Con lo fuerte y mujer de carácter que ha sido mi madre, lo activa y resuelta. lo valiente y arriesgada y sin embargo lo frágil y delicada que en realidad siempre fue).Tenía un padre bueno que la enviaba a comprar tocino y ella venía, le daba la cuenta, y, le enseñaba tan ancha el trozo de chocolate que se había comprado y se estaba comiendo, y mi abuelo se la agarraba para abrazarla besarla y reirse con lo lista que le había salido su Carmelilla.
Mi madre siempre tuvo un instinto muy maternal. es curioso por no tener madre, desde niñilla "adoptó" a sus hermanitos y luego de mayor tuvo 10 hijos.Aun así mi madre crecía y solo quería marcharse y formar su propia familia, empezó la guerra y mi madre tenía 16 años cuando conoció a mi padre José. Acabaron casandose, pero mientras esto pasaba sucedieron muchas cosas tristes a mi abuelo, y la guerra...también cosas bonitas de noviazgo y de cómo se conocieron.El soldado con el batallón en Iznalloz, ella, con un botijo a la cadera a buscar agua a la fuente...

De la infancia de mi madre, Carmen, o Carmelilla como la llamaba su padre, sé bastantes cosas, entre ella que hubo momentos muy buenos pero no fue muy feliz. Su padre amaba a Rosa, aunque nombrase a menudo a su mujer Pepa, pero Rosa, caritativa o inteligente nunca se quejó. Realmente estaba ella también enamorada de Pepe. Si pensamos en una niña que pierde a su madre, y se aferra a su padre pero está dividido el amor del padre, como es lógico, a cahitos, a cada hijo y el mayor pedazo a la esposa y luego llegaron 2 hermanos nuevos, Antonio y la pequeña Rosita!!!, AY Rosita, cuanto te quiso mi madre, desde niña eras su muñeca y tan preciosa y chiquita, y Carmelilla se sentía mayor y como mamá. Si una cosa tenía mi madre es que no mentía además de ser avispada y de una inteligencia fuera de lo común, aun sin estudios. Recuerdo que esta inteligencia venía de su padre. En la época, años antes, cuando llegó el cine mudo al pueblo le pedían al Lápiz, a Pepe que les fuese la película. Lo hacía con gusto aunque cuando llevaba muchas sesiones estaba realmente harto, pero la veciondad eran siempre posibles clientes de su carbón.Otra de las cosas que le gustaba hacer era comprar el periódico cuando llegaba al pueblo desde Granada, y también las historias a plazos del bandolero Diego Corrientes. El se sentaba en la calle, junto al quicio que reservaba muchas veces para el burro y les leía en voz alta y clara a los que querían sentarse en la tarde de Izanalloz en la calle del Calvario.En La posadilla. Así llamaban a la casa que en realidad era de mama Elvira y había sido fonda en optra época. !Y lo guapo que era, qué de celos provoaba entre las mujeres del pueblo, y, según mi madre,el presumido de PEPE se dejaba querer...qué truán el Lápiz!. Por cierto debía ser como decimos hoy en día algún gen mujeriego escondido remontandonos encontramos al tatarabuelo suyo, rico, con tierras y casa, casado y con hijos, que gustaba de irse a la capital, a Madridn a hacer tratos de comerciantes (versión oficial), y a jugarse los dineros y andar con putas hasta que se arruinó por completo.

Mi madre, volviendo a su puber vida.Se las arregló bien pues casi estaba siempre con Mama Elvira, además de dormir con ella. Una cosa que mi madre tardó en perdonar fue que Rosa, cuando iba a comprar un paño, tela, lienzo, siempre le preguntaban en la tienda si era para el ajuar de Rosa y de Carmen, ella decía que sí, pero la realidad era que en ese aspecto, al menos por aquella época podía más la juventud de Rosa y protegía y mimaba más a los hijos que ella misma había parido. Lo de que no mentía fue una anecdota muy triste y dolorosa para mi madre.La marcó mucho.
Rosa compró naranjas. Y a los dos dos día no había ninguna, en el cestillo que colocaba encima de la cajonera vieja y pesada.La culpa cayó en Carmelilla, y mi abuelo no quiso entrar en disputas. Mi madre negó y negó, y lloró mucho, pues ella sabía de su dignidad propia, y se decía que cuando estaba en casa de Tia Brígida, sí que cogía la llave del cajón de los borrachuelos y la cazalla, pero nunca, nunca tocó si quiera las moneditas que distraídamente y muy oportunas dejaba Brígida, para ver el calado real de su sobrina. La suspicacia de mi madre la hacía pensar mal y ni las tocaba.
Las naranjas desgraciadamente trajeron cola, Rosa pellizcaba con energía a mi madre en los brazos a la altura casi del hombro, eso le dolía mucho pero no se veían los moratones,.
Una tarde de tormenta que mi abuelo volvió temprano de llevar carbón, dejó el borrico en la cuadra y entró en la cocina, la esposa con el puchero en el fuego y los niños muy contentos de poder jugar con papá que empezó a explicarles cuentos de las hazañas del bandolero Diego Corrientes.
los niños saltaban imitando las fechorías de Corrientes. No sé si fue Pepe, Antonio, Juan, mas uno de ellos cayó golpeando el estante bajo y rodando al fin las naranjas enmohecidas y podridas que debieron caerse en los juegos de los críos cuando desaparecieron. Mi madre miró a su madrasta, Rosa, miró a mi madre. Se llevarían unos 12 años de edad, pero os juro que la mirada más gélida de las dos fue la de mi propia madre. Ninguna habló. Rosa las barrió y a la basura. Desde aquel día Rosa trató mejor a mi madre sobretodo porque había callado. Pues mi abuelo, muy justo la hubiera tenido y muy gorda con su esposa.
Mi madre tenía la casa abierta pero como de niña se fue de noche en noche a la casa de la Abuela, y con mama Elvira ella aprendía mucho. Rezaban el rosario.

Las noches de los Todos los santos, mama Elvira ponía agua, un vaso y una vela para las almas del purgatorio que quisieran bajar a refrescarse. De ella hay mucha historia, muy creyente, pero se dijo no entrar ya más en una iglesia cuando años después en la guerra civil le ahorcaron a su hijo Emilio casi un crío pero que ensalzaba a la gente como si de LARGO CABALLLE se tratara, esta es otra historia que ya llegará...

La que si quiero contar escuetamente es que a mi tío pepe, de chaval, le gustaba meterse con el borrico, hacerle gracias, y molestarlo. Mi abuelo le decía:"te va a dar una coz". !Vaya si se la dio al punto que dándole en la boca al pobre le saltó todos los dientes!!.

(Aunque ahora salen cosas no muy buenas sobre mama Rosa, la madrastra, puedo aseguraros que mi madre cuando se casó, comprendió muchas cosas y fueron amigas, se ayudaron y se quisieron con locura. y mi madre tenía a su MADRE PEPA, en paz descanse, a su MAMA ROSA,(esposa de su padre) y a su MAMA ELVIRA (su propia abuela).En realidad tampoco fueron tiempos de infancia tan malos. Pero mi madre lo contaba así, era su familia y la quería mucho, Tía Brígida aparte que en plena guerra habló mal de su sobrino Emilio al que ajusticiaron, Mama Elvira no le perdonó jamás a su hermana esta fechoría. Fanática ella no pensó que aquél comentario acabara con la vida de su sobrino. Cuando vino de Dehesas Viejas a darle el pésame a su hermana...El Grito de "VETE" fue tan alto que se pudo escuchar por todo el pueblo. Brígida se fue a su casa con su marido.
Las Familias son así: .buenas, malas, torcidas, rotas, libres, tiernas, tercas, incluso vivas aunque ya estén muertas.



Llegó la guerra a España, o debiera decir: llegó la guerra entre los españoles, entre hermanos. Fin de la República..
InIznalloz como mayoría, se declaró zona republicana, se quemaron iglesias y a algunas beatas (lástima, si la gente supiera que beata significa algo tan hermosos como bendecida),pues a algunas pobres beatas les cortaron el pelo al cero y les hicieron beber aceite de ricino hasta hartarse...los hombres fue peor, fusilamientos, o muertes son resolver, venganzas por tonterías, riñas antiguas, envidias no resueltas.
En esto mi madre tenía 16 años, era muy larguiducha según decían y mama ROSA decía que fea. Pero no, era bella, orgullosa y espabilada y muy racial y atrevida, demasiado, pienso yo pero siempre por una causa. En esas a pesar de la guerra que aun quedaba lejos, en el frente, el pueblo se calmó por ahora y la vida seguía, hasta se hizo un baile, o dos. Uno de señoritas con mozos de buen partido, que bebieron de más y ay!!! La de bodas precipitadas que hubieron luego para regocijo y cahondeo del pueblo llano. Y otra que se hizo en casa de Mama Rosa, allí fueron mozos del pueblo, trabajadores, y jovencitas amigas de mi madre que jugaban a ver quien limpiaba antes la casa y salía a la calle a llamar a las demás para jugar a sus juegos de adolescentes, o para enterarse de la que iba a dar el traspiés y que su mozo se la iba a “robar aquella noche “ para que luego los padres los casasen, ya que medios no tenían de otro modo. ¿sabéis cómo se enteraban las chicas,? Cuando los jovencitos pedían a sus madres que les confeccionara unos calzoncillos nuevos, unos solos, que los que llevaban estaban para el arrastre, y las abuelas decían “ah que ya tenemos chiquilla medio casada” .
Pues en esas andaban que se iba a hacer la fiesta en casa de mi madre, pero uno de los mozos dijo ante mi abuelastra que mi madre era muy larguiducha...ella se ofendió y suspendió la fiesta. Mi madre no entendió hasta que ella le dijo el qué.... ese mismo quiso pretenderla y hasta se fue a Granada y le mandó una postal que mi abuelo abrió y solo de ver las imágenes de la postal de una pareja algo provocativa para el tiempo aquel, la echó al fuego, se lo dijo a mi madre mi abuelo, y ella le contesto” haces bien yo no estoy para novios y menos para descarados.”.
Pasa más tiempo y la guerra se acerca, aun seguían allí los republicanos mandando pero todo estaba en calma y a los ricos se les respetaba. Llegaron los soldados, la guarnición. Eso siempre me ha hecho mucho gracia, pues mi madre iba con un cántaro a la fuente y mi padre, soldado y muy guapo y mujeriego, tenía una novia en el pueblo y le llamaban el gorrión porque picaba en todos lados. Se fijo y mi madre, en su Carmela, y la ayudó con el cántaro, mi madre le dejó, claro debió gustarle, pero dados dos o tres pasos ya recogió ella el cántaro, le dio las gracias, y muy larguiducha, y recta, orgullosa, y nerviosa por dentro, pero muy digna de se virtud, se fue a su casa dándole las gracias y sin contestarle a la pregunta de ¿cómo te llamas?.
En un mes estaban casados, pero las cosas fueron muy despacio y han de contarse bien.
Ya seguiremos...


La guerra según mi madre, en Iznalloz no fue muy incruenta,... que sonaba el bocinazo y venían las gallinazas a soltar las bombas..!Todos al refugio que era sólo el río seco, la alcantarilla, el túnel donde en tiempos de agua corría un riachuelo, el barranco, todo era lo mismo, un lugar medio cubierto, un lugar que parecía seguro! ,allí mi madre corría y cogía a su hermanita Rosita, su niñita y la abrazaba y cuidaba de ella.
Pasado el momento, ya estaba . Todos a sus casas, no sé de qué hablarían,.
Esto debió ser antes de que el regimiento de mi padre llegase al pueblo.
De mi abuelo PEPE hay recuerdos muy tristes. El que había sido el hombre bueno y bonachón, que cantaba por las calles cancioncillas mientras anunciaba a las gentes que llegaba a vender su carbón, él que ni de derechas, ni de izquierdas, solo un hombre algo instruido, intuitivo y muy inteligente, ése era mi abuelo, la adoración de mi madre, el guapo de la calle del Calvario.
Puesto que.cuando se votaba las papeletas eran del color del “ideal” azules=derechas, izquierdas=rojas, y nada de intimidad al elegirlas. Todos sabían en resueltas cuentas a quién había votado el amigo, el vecino, el de la casa de al lado. Ya dije que la primera vez que se votó en la república votó a los de izquierdas, rojos, y la ultima a los de derechas, azules, en la alternancia que, él como comerciante que era, pensaba lógica para mantener la clientela ciertamente contenta.
Estalló la contienda y su último voto era azul, azul hermoso, azul fatal, azul inocente y azul fascista, y los milicianos (guerilla aun sin formar pero de izquierdas), hicieron de las suyas, tal como hicieron los de izquierdas en sus correspondientes pueblos..
Pasaron cosas horribles, algunas me las contó mi madre como...
“..., cuando entraron los de Franco a una vieja muy comunista ella, le raparon la cabeza al cero por no querer cantar el cara al sol, y creo la hicieron beber con un embundo y bien a la furza, aceite de ricino como para incharse y morirse de una descomposición imparable, corrosiva y definitivamente mortífera.... A las semans, ya repuesta, la anciana desdentada y más enfada que nunca, cada vez que llegaban los de Franco a la plaza del pueblo a repartir pan ella, sin vergüenza y muy valiente, se acercaba y calva, rapada, sin pañuelo y sin dientes, les gritaba de todo y cantaba con voz ronca y avejentada el himno de LA INTERNACIONAL y además los insultaba y soltaba por la boca cuánto se le ocurriera para jorobar a los soldados y oficiales del bando de FRANCO. Nunca le hicieron nada más que aquello que ya le habían hecho, asi que era para ellos un puro engorro, y para ella un desahogo de rabia sincera. No sé ni como ni cuando murió, seguramente en su cama arropadita, feliz y contenta.
En cuanto a mi abuelo, al cambiar el bando en Iznalloz y entrar los rojos, empezaron las quemas e la iglesia y los fusilamientos, y entre los chivatazos de gentes con deudas pendientes que iban a ser saldadas, llamaron a mi abuelo al calabozo del pueblo, le dijeron: “...venga fascista llegó la tuya”.
Mi madre aun soltera no pudo contenerse y aunque se lo negaron una y mil veces, ella cogió un colchón de esos de farfolla de la época y lo dobló se lo echó al hombro, en la otra mano una olla con comida caliente, y tabaco y cuanto pudo agarrar. En el calabozo había que verlo, una chiquilla frente a un regimiento jugando a cartas mientras recibían órdenes de coger a dos o tres del calabozo y darles le “paseillo”.Mi abuelo digno y temeroso debía pensar que el mundo se había vuelto loco y ahora le tocaba morir a él.¿por qué?. ¿Por haber leído en el cine los subtítulos de CHAPLIN?, ¿por haber dado carbón a los obreros dejándoselos a deuda para otra vez que pudieran pagar...? ¿Por ser amable con ricos y pobres sin dejar de ser un simple carbonero con borrico viejo y obediente que balanceábase por las callejas vendiendo sus carbones y su tizón.?¿Por ser guapo, alto, y saber leer, por pedir a Granada le enviaran el “IDEAL” y los otros diarios y periódicos de aquellos días del 36, del 37,...que te ponían al día de economía y cuchifladas de los tiempos que se vivían entonces?. ¿por leerles y escribirles las cartas a cualquiera se lo pidiese?. ¿por eso...????? Era mi abuelo y claro para mi era bueno, si lo era no, ni lo sé ni me importa solo sé que mi madre se encaró a aquél teniente y le dijo quería ver a su padre. El hombre muy tieso se rió de la chuiquilla, la miró de arriba abajo y se rió de lo que él ya sabía...¿a qué tanto esfuerzo. tanto colchón, olla y comida si le toacba a poco el paseillo infernal”. El Teniente se negó, mi madre le gritó, le suplicó, le exigió, y serio un sargento dejó las cartas que pasaba de mano a mano en una buena jugada y le dijo al teniente “déjala pasar, es de este pueblo y solo una chiquilla déjala y ya vente a la partida...” Mi madre entraba al corredor, mientras escuchaba medio bajo, “en verdad no sé para que le lleva un colchón lo mataremos esta noche.”
El genio, el valor, la fortaleza, las extrañas que tenían mi madre no se hicieron añicos, al contrario, erguida, y con besos y sonrisas abrazó a su padre y le prometió que todo iba a arreglarse, ...Yo no puedo escribir sobre sus rostros, sus sentimientos, sus palabras, mi madre hasta ahí me contó, sé que ella marchó bien de noche y sola a su casa, con su madrastra y sus hermanos, con su abuela y con lo buenos vecinos y todos rezaban como anunciando un velatorio por llegar...Casi de madrugada llamaron a la puerta, suave, sin fuerzas, con tristeza...miedo daba abrirla para no saber de noticias negras y acarbonadas. Desconozco quien se atrevió a abrirle a mi abuelo, ¡era él, libre y en casa, libre ya para siempre, libre para morir del silicosis muchos años después, libre para ver a su hija Carmela prometerse y a la semana casarse con un miliciano de los rojos. Libre para ver a sus hijos partir algunos a la guerra y saber de su sobrino ser ajusticiado por ahorcamiento en algún pueblo de derechas, a su sobrino Emilio, joven altivo y muy revolucionario. Pobre Emilio, pobres 26 años.
Libre para ver lo que ya sabía que la guerra la ganaría Franco pues estaban disciplinados y era verdadera tropa, mientras que los rojos eran obreros o comunistas que dirigían a su antojo los avatares de esta guerra de hermanos. Libre nada más que eso, libre .




Ya ES HORA QUE HABLE DEL CASAMIENTO DE MI MADRE Y MI PADRE, sé poquito, que le llevaba el cántaro de agua fresca de la fuente a su casa todos los días. Que mi padre, el gorrión, su José, vio como sus labios quedaban vacíos ante la negativa de unirlos a los de su Carmela que esta muy decente y de casta se moría por dejar de serlo, y al fin, llegó su día
Ella estaba lavando en el río, con las otras mujeres, al lado los milicianos tirando piedras al río lanzándolas lejos, liando cigarrillos, escribiendo a la esposa, y mi padre acercóse a Carmencita y le enseñó un pobre cangrejo de río como todo su ajuar y riqueza, como todo cuanto podría ofrecerle, su única posesión casi en esta vida, desde luego en un poco de agua y sal y pimentón daría sabor al caldillo el pobre cangrejo regalo de un soldado enamorado de una morena y larguiducha andaluza.
Llamándole el gorrión por picar aquí y allá libre y teniendo 3-4 medio novias y ahora no er más que un soldado humilde, tímido, sencillo que apenas le dijo a Carmen....”Mira,, lo quieres?. Es para ti. “
Ella lo tomó y bajó lo ojos, después nada.
El soldado volvió con los suyos.
Al día siguiente llevándole el agua desde la fuente mi madre sonría, distinta, muy bella y él le plantó un beso en la boca y le dijo te quiero. Del resto sé sólo dos cosas: que se casó en 1 mes con mi padre. Y que pasó mucha vergüenza pues en una semana casi, mi padre no consentía que bajasen de la habitación de la casa de ella que les hacía provisionalmente de centro de luna de miel, y cada vez que bajaban a comer, mi madre ni comía, colorada como estaba de pura vergüenza, y luego para arriba a seguir amándose y amándose, pues “El CONDE” como ella siempre le llamó. era de fogoso, tierno y amoroso que no cesaba de hacerle el amor a cada rato y entre besos, palabras y alegrías, los sueños que durarían un mes.
De nuevo esa era la fecha, un mes.El tope límite a sus vidas.E un mes ella casada, embarazada de Antonio y despidiendo a su hombre que marchaba del pueblo a seguir matando hermanos en este maldita guerrra.
Mi madre, casada, como era de costumbre fue a vivir a la Puebla de Cazalla en Sevilla, dónde mi padre tenía su casa, la de los suyos, los CONDE GONZALEZ, también carboneros, aunque con menos posibles que mi abuelo Pepe que hasta tenia un poquillo de tienda. Pues este mismo abuelo PEPE que tanto quiso siempre a su Caemelilla la llevó con el boriquillo y la entregó a su consuegro, y le dijo una sola frase importante entre muchas: “Esta es muy buena a las buenas, pero que no la acosen ni ataquen en lo que no haya razón pues a las malas es una fiera y sabe defenderse.” Vaya si era cierto que cuando tiempo después por algún caso de riña que ni importa ya, su cuñado Ignacio y hasta su suegro quisieron pegarle para acallar su boca de mujer sin derechos, y ella cogió una silla y la partió diciendo:”!A mi nadie me pega!”
Y, desde luego nadie le pegó jamás, y ya la trataron como de la casa, de la familia. .
Mientras..., mi padre en guerra corriendo por los bosques, metralleta al hombro y sufriendo en su ser y en su hondo corazón el horror del que nunca me habló ni nos habló a ninguno de sus hijos a lo largo de toda su larga vida. Con Parkinson y 79 años a mi me contó algunos horrores vividos en la guerra, y como al perder los metieron mas de 20 de pie en una celda, enfermos, heridos, todos de pie sin comida, a la espera de órdenes de arriba de qué había que hacer con ellos. De noche durmiendo unos sobre otros, 20, y despertando sobre enfermos, vivos y sobre muertos también, sobre amigos muertos, Celda de dolor, de hedor, de calor de hermanos, de aliento a los enfermos, rezo a los muertos. Rabia, ira, y dolor, mucho dolor.
esta es tia Rosita ya de mocita casadera.
Rosa Ramírez Fernández, hermanastra de mi madre y adorada por mi madre y por mi, ella siendo la pequeña, de mayor murió antes que mi madre, y a mí se me partió el corazón, A mí, sí a mi, yo laquería tanto,la vi solo una vez pero laescuche al telefono casi cada domingo desde su Iznalloz a nuestro Granollers. QUE DESCANSES EN PAZ.



La guerra se vivía más en los frentes que en los pueblos, mi madre decía que no lo había pasado tan mal, no hubo hambre en su casa.Ella estaba ahora en la Puebla de Cazalla, el pueblo de mi padre, mi abuelo la llevó en persona. De carácter fuerte chocó bastante con el osco sentir y expresar de algunos de la familia política. Pero aguantó. En una casa que no era la suya y con un marido comunista, las chafarderas que siempre hay y habrán en cada pueblo, la criticaban pues oían rumores, chsmes, de milicianas, con pantalones luchando y divirtiéndose con los hombres en el frente. No era este su caso. Embarazada de Antonio, como le llamarían, quedó en aquel pueblo siempre a la espera de noticias que tardaban en llegar. La puebla de Cazaya estaba entonces en manos de los fascistas.Los Nacionales.
Aunque como solía acontecer, unos meses después cambiaban las tornas, entraban los rojos se hacían con el ayuntamiento y huían los nacionales.
Una de las veces que el frente estuvo más cerca, mi padre y supongo que algún otro avispado, loco, o hambriento de cariño y de mujer, se escapó con ánimo de volver al día siguiente para seguir luchando.
Contenta y feliz, a oscuras y con el miedo agarrado al picaporte de la puerta, abrazó a mi padre y yéndose a la habitación consumaron de nuevo amor.
Ya llegarían después los regaños de la sensata Carmela…
“…¿que estás mal de la cabeza por arriesgarte tanto, por venir, y si te cogen?...”
Pues, sí. En la mañana otro golpe en la puerta y los nacionales con sus fusiles entraron a detenerlo, se lo llevaron con un beso robado a mi madre antes de subir al tren dirección al siguiente puesto de los nacionales.
En el trayecto se escapó saltando del tren que iba a a poca velocidad y se volvió a luchar con los suyos. No sé cuando fue, pero, mi madre supo por algunos aldeanos que estaba bien, y de nuevo luchando con los suyos, los rojos.
La guerra, no obstante, acabaría pronto y los vencidos fueron dejando las tierras ensangrentadas atrás y retornando a sus casas.
Muchos, muchísimos fueron apresados, los que tuvieron la precaución, que no mi padre, de entrar de noche pudieron huir con los suyos, o esconderse en las buhardillas y altillos de sus casas e incluso hasta cambiarse de bando si tenían lugar. Mi padre, yo no sé si confiado o inconsciente entró con la chaqueta echada al hombro, en pleno sol y por la plaza principal del pueblo. Ni lo vió mi madre.Fue arrestado en ese mismo momento.

Primero estuvo en la cárcel del pueblo, así unos meses…y si hubo dolor en su corazón por lo que voy a contarm, no lo sé, así como tengo datos y datos, recuerdos, de mi madre dichos una y otra vez a mis oídos en tardes que me gustaría poder vivir de nuevo… Mi padre en toda su vidai, apenas nunca habló del pasado,y menos de cárceles, ni prisiones, juicios sumarios, penas de muerte, dolor, sufrimiento y enfermedad. No. Por mi madre sé que si algo le dolió más que nada en este mundo, a los dos, fue que mi abuela, su madre, no fue a visitarlo ni una sola vez. Ninguna. Mi madre o sus hermanos eran los que iban, y su padre imagino que también. Lo penoso es que de la prisión solo distaban unas pocas casas, el cuartelillo lo tenían en la misma calle en que vivían.
Carmela le llevaba la comida, quitándose de la suya cuánto podía, y al menos los nacionales le dejaban verlo, y hasta abrazarse. Duró poco tiempo, en semanas los mandaron a Sevilla a la plaza de toros convertiendose en un vencido más de los que abarrotaban los recintos feriales.
Para mi padre…, para mi madre…empezaba toda una odisea. Por cierto mis padres tuvieron un hijo nacido a los 9 meses del casamiento, ANTONIO le pusieron. ¡Cuántos niños no llegaron a nacer a partir de entonces cuando la carestía, las cartillas de racionamiento, el hambre, si tras la guerra España, desecha, pasó mucha hambre.



Conservo estos recuerdos de aquellos casi tres años de penal. Mi madre quería verle y no la dejaban. No a  la mujer de un rojo. Digo mujer, pues mi madre con el tiempo llegó a casarse 3 veces con igual y hermoso marido, su Conde. 1º la boda republicana y claro de civil, luego la anulación de esta boda por parte de los fascistas, y vuelta a casarse por los juzgados 2º, y ya por la IGLESIA. 3º. AL FIN. Al menos significaba que ya no había guerra ni más cambios. Aunque cambios sí que se ansiaban. ¿Qué demonios hacía mi padre y tantos otros pobres hombres en ese negro penal muriendo, subsistiendo, curandose alguno que otro de sus heridas.?.
Lo Logró. !Lo que Carmela no pudiese lograr por su marío!.
A través de una conocida que, ciertamente, era prima de un sargento de la prisión, destinado ya  en otro sitio y con la constancia  de su buen paso por el penal...se aprovechó esto y su prima le dejó caer al portero-carcelero que tenía una prima, a su vez, casada  con un rojo que tenían allí dentro....
Nerviosa mi madre subió a visitar al jefazo militar encargado de  las condenas de los presos.Esa era otra!!! desconocía mi madre la condena que le ponían a mi padre, José.
Entra ella, y,  mintiendo a casi todo,  le dice a aquel hombres tres grandes verdades que de prima nada, pero que si de amiga, y si no cómo podría haber ella llegado al puesto de tal fascistoide y alto comandante...quizás  sonase a elogio, puede que no, pero a mentira verdadera llena de amor seguro. Al salir no sabía, más, que no sabía, nada. Volver cada semana a preguntar es lo que le prometió y le dió por encomienda el soldado mano abierta en alto y derecho mirando al cuadro de Franco. Bueno, era algo.
Dos, no creo que llegraran a tres semanas, y, ya hubo respuesta, con un: “el preso José Conde González es condenado a muerte y conmutada la pena por trabajos y nuevo reclutamiento por espacio de tres años en el mismo penal. En Sevilla.”
Imagino a mi madre volcársele el corazón de dolor y pena, y luego, de sufrimiento y alivio pensando en los tres próximos años. Imagino y recuerdo...





Carmela se fue con su niño al hombro al servir a casa de unos señores. Cada martes, o lunes, que no sé, cada vez, ella podía pedir fiesta y con el dinero ganado y dejando atrás al niño a cargo de alguna otra criada, se iba en autobús con un cubo galvanizado que para el suso  les dejaban entrar,y, lleno de plátanos, queso, pan, mucho pan. Tabaco, y lo que le quedara compraba más pan, con tal de que no le faltase nada a su conde ya que sus besos solo podría soñarlos.
Malos tiempos hasta para los vencedores. La primera vez que pasó la cabina del soldado portero para entrar, sucedió que el buen hombre miraba y remiraba aquel primer cubo galvanizado tal cual manadaban los coroneles y la miraba a ella sin acertar a pedirle nada y sin querer dejarla pasar tampoco. ¿Intuición o necesidad que traspasa las solapas del viejo traje roído del cabo-portero?. -
-”¿Quiere algo para usted, cójalo usted, pero por Dios déjeme pasar hombre?.”
-Pues sí, es que Señora en casa también se pasa mal, ese pan y unos plátanos estará bien- dijo el soldado.Mi madre, astuta como siempre hizo más, le alcanzó algo de tabaco y se lo regaló zalamera diciendo, esto para usted y muchas gracias. Ya se sabe mejor dar un poco, para cosechar después. Siempre pudo ver a mi padre, o casi siempre, y siempre reservó un poco de pan, o queso, o tabaco para este hombre del que no sé su nombre y del que mal recuerdo no guardó jamás mi madre, con respeto: le compadecía también.




La primera vez que fue mi madre toda nerviosa a ver a mi padre a la cárcel se encontró a un hombre delgado, retraido y lleno de granos y pústulas por la cara y por el cuerpo seguramente también. Hablar, hablar hablaron poco, tocarse menos aun, imposible, todo contacto físico era
prohibido. Mi padre más que dirigirle palabras, balbuceaba ruegos apenas inteligibles...,cuántas lágrimas derramaron los dos!. Después él le entregó ropa sucia y ella le advirtió de que la comida la tenía el guardia y luego se la daría. Mil promesas se hicieron, intenciones, ruegos, deseos mordidos por una lengua sangrienta que solo artuculaba...”CARMELA,....JOSÉ..Y MUCHOS TE QUIEROS...”
Pienso en este instante y veo a una joven de 18-19 años y a un hombre de 23. Unos críos en medio de un mundo hostil,amargado, frío y purulento.

Cuenta mi madre que mi padre en uno de los calcetines le había puesto una nota de unas inyecciones que necesitaba y que un médico de su bando, encerrado también, se las iba a poner para limpiarle del todo la sangre. Mi madre lavó ropa calcetines y no miró, no vió nada y es que su trabajo en aquella casa consistía lavar la ropa de 9 hombres más los padres, 11, así que unos calcetines más o menos pasaron desapercibidos, ya tras el reclamo de su Conde,le llevó las medicinas al punto de cambiarle el cuerpo empezar a engordar y cuando salió, tres años después, y de improviso se presento en Ia Puebla de Cazalla,por la plaza airoso un gorrión de 26 años, alegre quería alzar el vuelo de una nueva vida junto a su mujer, su Antoñito, su conde pequeño y para Iznalloz que el no quería saber de su familia más que lo justo.

Hasta aquí los recuerdos de penal.
Luego ya el empezar de nuevo,los hombres temprano en la plaza con su macuto al hombro, su poco de manteca, su panceta, su pan, su bota de vino y su tabaco de picar...El capataz a eso de las 11. o 12 horas (realmente cuando le daba la gana), llegaba y a dedo decía “...tu sí, tu no, tu sí, si, no...” y se llevaba a los afortunados a echar un jornal.
El resto quedaba en la plaza hablando de su mala suerte, maldiciéndola y comiéndose de paso el contenida de la mochililla con un buen trago de vino para pasar bien el gaznate. Mi padre en cambio se daba la vuelta y triste se iba para casa. Carmela guardaba íntegrala bolsa que s e usaría de nuevo al día siguiente en que volvería a probar suerte. Mala,maldita, agría suerte.
El carácter alegre del gorrión parecía ahora el silencio diurno de una pobre lechuza. La cárcelo, los amigos muertos, la guerra, los hombres matados con su ametralladora...dolor,mucho dolor que su corazón se tragó y sus labios ni lamieron.
La vida continuó y llegaron hijos, y al final trabajo para la emigración, solo quedaba esto. Pensaron en Francia. Hicieron planes pero al llegar casi a Puigcerdá, les denegraon los papeles finales:”POR ROJO, iba a seguir pudriéndose en su tierra, España”. Cataluña fue el refugió y cónsuelo,la Empresa ENHER, los pantanos por hacer,los críos que subir, su Carmela, eternamente embarazada..Y los años que iban pasando.

El tremendo mazazo llegó cuando la hija mayor Pepa que servía en Lérida (o provincia),no recuerdo yo bien, salió con unos mareos continuos delante del altar al lado de los cirios en misa...y una barriga que florecida a las expensas de un mundo que no lse la iba a aceptar. PEPA , 15 años y embarazada sin discrección alguna y sin seso señoreaba su estado sin prudencia ni sonrojo.
Mi padre hundido, la niña de sus ojos habia hecho lo peor de este mundo, de es mundo de 1960-61...Lo peor iba a llegar de ola en ola, cada vez más dolorosa e intensa, mas apremiante y desgarradora. La vergüenza del pueblo. Cambiaron a otro allí los mismo de la ENHER,todos hacinados por barrios, por chismes,por dimes y diretes, todos sabiendo ya demasiado de PEPA. Que marido no iba a haber, que la chiquilla había dado traspiés ya a los 13 años queriéndose ir de artista con un camionero para Madrid, camionero que obtenida su honra, aquel mismo día la dejó en la carretera y que se fuese sangrando y enfadada a su casa a explicar su tardanza, a mentir su falta.
Ahora a los 15 años de nuevo la vergüenza y esta vez con consecuencias echas barriga gorda que sollozaba por existir. Maria Jesús.
Mi padre, triste, humillado,acordó un matrimonio con un hombre de su edad compañero suyo, Pepa aceptó,y se trajeron al hombre de la pensión pobre en que estaba, a la casa con mi Padres, con sus hijos, Antonio y con su futura y hermosísima embarazada PEPA, Josefa,Fina, Pepa.
La cabeza de mi hermana urgaba ideas, absurdas,buenas,audaces, indolentes, egoistas al fin.
Se fue al cura, candorosa y pura, aludiendo querían casarla contra su voluntad. Otro mazazo para el honor de mi padre, regaños a mi madre por no haberla educado mejor. Pepa trajo el tormento,las peleas, algunos bofetones a la vida de mis padres. Corrompió su amor, lo hizo agrio y duro. Sencillamente PEPA cogió un autobús y se largó. Mis padres hubieron que cargar con el mueto de despedir a aquel casadero hombre que ya vivía con ellos y encima tenían que pagarle una dote por nada, solo para que se fuera en silencio.
Mi Pepa, mi hermana, mientras tanto vagabundeaba por Lérida, Balaguer, dormía, vivía con unas monjas que acogían chicas en esos mismos trances y desconsuelos, las ayudaban,les buscaban trabajo en alguna casa para servir, pero Pepa fue parir y abandonar a Maria jesús en la inclusa, desapareció del mapa.
No recuerdo como me contó mi madre, solo sé que ella se enteró y a los 40 días exactos se presentó a la superiora a reclamar a su nieta y llevársela para siempre con nosotros, escondiendo su pasado y siendo para todos los que habíamos de llegar aun..., nuestra HERMANA Maria Jesús. Y si se puede mimar y amar más a un niño así lo hicieron todos sabiendo como sabían, pocos lo desconocían, yo entre ellas,que éramos ya 7 hermanas, y 3 hermanos, y Pepa a los uyo, leos de casa pariendo aun a dos hijos más de los que si hubo de encargarse pues le falló el intento de colocarlos en mi casa.
No juzgo a nadie pero solo sé que la futura vida de mis hermanas fu un infierno con la lacra deshonrosa de una hermana frívola que hacía hijos con cualquiera...Mis hermanas sufrieron mucho.
Por respeto a lo que me prometí no explicaré nada de mis hermanos solo aquello que concierna a la vez a mis padres pues es la historia de mis padres la que cuento,ni la mía, ni la de los demás hermanos. Cuento con miedo a equivocarme, solo lo que sé dolió a mis padres,lo que supieron,vieron y sintieron ellos. De lo que yo supe con los años de las vidas de hermanos y hermanas sufriendo, naufragando por causa de PEPA y su hedor, no lo cuento ni lo contare, son otras vidas.




A partir de esta época, en mi mente y en mi corazón, se da un lapsus voluntario que protegeré para mí misma. Únicamente diré que mis padres se cambiaban de pueblo en pueblo cada vez que las habladurías obligaban a mi familia a emigrar por el bien de sus otros hijos, o de sus otras hijas debiera mejor decir.

Mi padre, buen trabajador, llegó a entrar ya en cataluña en la recien nacida empresa hidroeléctrica ENHER. Su trabajo era de peón y prácticamente siempre lo fue por falta de estudios y tiempo para hacerlos, pues si hora libre había hora que aprovechaba José para hacerla extra y cobrarla junto a los puntos. Los hijos seguían viniendo y la familia se agrandaba.

De como llegaron a Cataluña esa es otra, mi padre tenía los papeles preparados hasta la frontera con Francia y luego allí cruzar y empezar de nuevo. Los papeles eran legales pero en pleno puente fronterizo “se le cruzaron los cable”s a un funcionario y no quiso por nada del mundo estampar el último sello:el de la salida.No quiso por ser rojo mi padre. No quiso por lo que que quiera que no quisiera, pero no quiso y españolitos nos quedamos y españolitos fuimos naciendo todos.

Aquellos primeros tiempos de familiares, conocidos, colchones en el suelo, hasta poderse construir una barraca...de aquellos tiempos casi todo en España sabemos ya de sobras, solo diré que los años amoldaron el corazón, la cartera, la mente, y el perdón en muchos. Asi el paso a la democracia no sería lo dolorosa que pudo llegar a ser. Mejor así



Recordando los momentos de mi nacimiento hasta la jubilación de mi padre, pasan como una vía férrea de una estación a otra, corriendo, corriendo. Por lo que sé cada vez que el pueblo dónde la Enher tenía sede, se enteraba de lo de mi Pepa, pues mis padres pedían traslado a otro pueblo,a otra zona. Siempre en los pirineos. Mi padre ayudó en la construcción del Pantano de Santa Ana, gran obra, una de tantas inauguradas por Franco cuando llegó la ocasión. También, repaso y veo, a mi padre comprandose una radio, la primera, y escuchando de noche RADIO PIRINAICA...(yo no sabía qué estaba prohibida y la escuchaban bajito los rojos de España.).Una moto de unos 50 de cilindrada que nada más comprar la estrelló contra el muro de las oficinas de ENHER (Esto último lo vi yo de chiquilla con mis ojos,), viviamos en el Campamento enher nçumero 12 creo, fue ver a lo lejos a mk padre en moto y al girar...no verlo. Mi madre en un grito, y mi padre chorreando sangre en la cara y el hombro. Luego ya aprendería a conducirla. Así eran las cosas en los años sesenta y pocos. Yo nací en 1963.Recuerdo a mis hermanos en la mesa comiendo, ami padre diciendo que comiendo no se habla, a mis hermanos mayores, mocetones ellos, tomando un carajillo en el bar con mi padre, recuerdo que me traía mi padre un calamar rebozado de la tapa que había tomado, y su “guiso de alambres” se lo comía. (Delgaducha y esmirriada así me llamaba con cariño extremo mi padre). Recuerdo la visita de mi tío PEPE y como me traía un plátano, (su postre) y me lo regalaba. Recuerdo cosas...Recuerdo irnos de ALFARRAS, mi pueblo. Recuerdo llegar a Granollers y quedarnos definitivamente allí. Recuerdo bodas de mis hermanas. A mi padre siempre trabajando, y cuando llegaba, cansado, a casa, volver a irse cuando Zafra (un oficinista vecino nuestro), le avisaba pues había tormenta y los cables que arreglar, la estación se caía y quién la reoaraba, la cuadrilla COBRA, la de mi padre. Recuerdo veranos aburridísimos pues mis padres seguían la rutina de siempre, y reservaban esas fechas para poder ponerse enfermo mi pobre padre de su maltrecha bronquitis asmática. Que el jamás cogió una baja, ni llegó tarde a trabajar. La mala leche que tenía por tantas cosas a veces, nos la traía a casa y recuerdo peleas verbales entre mis padres zanjadas con la “huida” de mi madre a la cocina a fregar los platos y a no hablar con su marido, mi padre, en dos o trs días. Dura ella, a mi padre los mosqueos le duraban nada, a ella sus buenos días...Recuerdo el amor de mi padre, incondicional, por su Carmela, sí su Carmela, y el de mi madre por su Conde, su Conde. Así se llamaban entre ellos. Recuerdo...yo crecía, todos volaban a otras familias, y mis padres y yo nos quedábamos solos. Recuerdo... pero esto será otro día..







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