Cuanto aquí esta escrito lo viví desde la Cuaresma de 2004, estando enferma y en cama, pasaron los años y todo escrito queda como realidad de mi Devocionario a la Santisima Trinidad en la hora del sufrimiento y la enfermedad. HOY, gracias a DIOS, estoy casi sana, trabajo y salgo al mundo a cantar la alegría del SEÑOR. EL TODO LO PUEDE. Estamos en el año 2010 y seguimos unidos en Cristo y María escribiendo, rezando....

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isabel conde ramírez

DE LOURDES A FATIMA ORACION Y VIDA

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el transito de mi padre de este mundo al purgatorio y tres años después al cielo...


EL TRANSITO DE MI PADRE DE ESTE MUNDO AL PURGATORIO Y TRES AÑOS DESPUES AL CIELO.
MI padre llevó una vida muy dura, con 10 hijos que mantener y un salario muy escaso en una buena empresa, que le hizo trabajar hasta 12 horas muchos de los días de su vida.
Estaba enfermo e los pulmones, bronquitis asmático crónico, pero no se podía permitir el lujo de caer enfermo y no ir a trabajar pues ganaría un salario menor, tampoco hacía vacaciones, las dejaba todas las del mes de agosto y las pedía para diciembre, ese diciembre que yo siempre recuerdo a mi padre todo el mes en cama recuperándose de la mala salud que aguantaba bajo control, hasta que podía desencadenarla en esas fechas y descansar. Tantas Navidades con mi padre en cama... Una solo recuerda eso al cabo de los años, pues viviéndolo desde niña. Soy la pequeña, lo vives como algo normal.
De religión no se hablaba en casa, tampoco en contra. Una vez, con mi conversión de los 29 años, cuando volví a la fe y me confirmé ante el obispo, fui a FATIMA y hasta con miedo compré una santa cena grande y robusta para ponerla en mi habitación, casi escondida, pues no pensé que el me lo permitiera tener. Pero al verme entrar en casa con aquel paquete tan grande y pesado quiso saber, yo me atreví, lo abrí y mi padre al momento exclamó: “!UN CUADRO DE NUESTRO SEÑOR!”, sorprendida le dije que lo iba a poner en mi habitación y me dijo “…no, se pone en el comedor, en el salón”. (Dónde debe estar en las casas la imagen de la santa cena…). Esta anécdota se me quedó grabada…
Yo iba a misa, y antes le acompañaba a la plaza pues era anciano, de setenta años y yo le decía si quería venir conmigo, y el me contestaba, no, ve tu yo me quedo aquí con los compañeros… Estos últimos años de mi vida fueron los mejores que pasé con él, me reconcilié en mi corazón con el temor que sentía desde niña por mi padre y le amé al extremo que debe y puede amar una hija…El, a cambio, me contó cosas de la guerra civil, el estaba con los rojos, de campos de concentración… de sufrimiento físico, de penas…de injusticias vividas por él y calladas, se abrió a mí mientras el parkinson anidaba y se hacía dueño completo de mi papá.
Yo rezaba a menudo por su conversión y no sabía cómo hacer…
Mi madre no sentía preocupación alguna al respecto.
Cuando una vez, en vida de mi padre soñé con Jesús, como ya conté una vez, me dijo Jesús que me levantase de la cama y le siguiese… y yo me preocupe de mi madre…me contestó: “Tranquila irá al cielo.”, iba a seguirle ya, y dije: “¿y mi padre..? “. Jesús se quedó un instante pensando y me dijo con la sonrisa más dulce que jamás he visto en mi vida: “tranquila, yo estaré junto a él en el juicio “.
La vida siguió y mi padre de repente a los 79 años aligeró el parkinson hasta el extremo de postrarse semiinconsciente en cama por tres días (el último ya con fiebre), el médico nos atendía en casa, y yo me aferré con miedo a la mano de mi padre y me dije no quiero que muera sin convertirse y le pedí al Señor que me permitiese tener su mano entre la mía en el momento que expirase pues temía yo, al más allá, y que mi padre se sintiese muerto y solo de repente sin entender nada y se asustara, y yo quería como acompañarlo…algo así sentía yo. Esos tres días yo estaba a todas horas tomando su mano y con la otra rezaba un rosario blanco que había comprado para él. Yo rezaba rosarios sin cesar, ayudaba a lavarlo con mi madre, a cambiarle de postura, a darle de comer…mi familia, casi toda nos había abandonado desde hacía años y estábamos solas mi madre y yo…al tercer día a mi padre le dio además una embolia y fiebre de 40 grados pues la comida se le introdujo en el pulmón ya que los músculos para tragar dejaron de funcionar. Llamamos al médico y nos dio la fatal noticia había que llevarlo al hospital, no tardaría en morir.
Allí estuvimos 10 días, y yo seguía con su mano entre la mía, el en coma, y el rosario corriendo sus cuentas…lo que sucedió entre mis hermanos, o lo que sufrimos mi madre y yo por su desidia prefiero no contarlo…yo solo quería acompañar a mi padre al umbral de la muerte y dejarlo ir sin miedo. El sábado antes del día de la divina misericordia, el domingo, mi cuerpo ya no aguantó más, no podía estar ya ni un segundo más sin dormir, en una silla de la habitación junto a mi padre, su mano en la mía y yo sin aguantar ya…. Mi hermana, que no me hablaba se decidió a ofrecerse a quedarse esa noche con mi padre, yo al fin dije sí, y me fui con Carmen mi hermana que sí me quería y que vino de lejos para estar conmigo esos días me llevó a casa y dormimos unas horas, pocas, poquísimas, pero yo primero me duché por primera vez en esos 10 dias y me dije no pienses y duerme, tu padre te sigue necesitando, pero mi corazón decía he de estar con él, con su mano en la mía hasta el fin.
El domingo me levanté temprano, llegué al hospital y comulgué en la habitación, retomé mi sitio junto a mi padre, tome su mano, y a las 3 de la tarde del domingo día de la misericordia del 1996 mi padre expiró.
Delante estaban mi madre y mis hermanos, yo vi cómo alzaba los ojos al cielo y expiraba y vi a Jesús mismo que moría por el. Era mi padre pero esos ojos , ese gesto era el mismo que tuvo DIOS en la cruz al expirar, lo supe, lo sentí, así era, y mi mano en la suya…y yo sin vergüenza, sin mirar a mis hermanos le decía en voz alta a mi padre, “no tengas miedo y ve, marcha con JESUS, marcha, no temas papá, papipto…”. Le dejé allí y me fui a preparar todo en la funeraria. En el tanatorio con mi padre de cuerpo presente le dije, “mira, papá yo soy miedosa, ahora ve a DIOS y no te me vayas a presentar que me asustaría…”y con lágrimas recé un rosario.
Le enterramos.
Y desde ese día hicimos el luto, el duelo mi madre y yo, de nuevo solas, sin familia. En sueños, de los míos, de los que se pueden tocar, de los que son más, mucho más que sueños, y vi a mi padre que me miraba bien vestido sonriendo y me abrazaba y yo dije, “ay papá qué alegría, y al instante me abrazó más y más, hasta hacerme daño y hasta asustarme pues no me quería soltar, quería quedarse conmigo o llevarme con él, no entendía el pobre nada, su nuevo estado no lo entendía…le dije déjame papá, y me dejó y se fue.”
Durante tres años cada noche hice un rosario por el alma de mi padre y puse una vela por el en la misa cada domingo.
Con el tiempo se me apareció en una visión y yo estaba de espectadora. La imagen era una clase en una escuela, al fondo la pizarra donde el maestro debía escribir, y en la última fila mirándome, sentado, mi padre con un bastón y viejito como cuando murio, a su lado la caja de muertos cerrada, el ataud, su ataud.
Me miró y luego miró la escuela y se quedó en paz. Entendí que debía aprender, que estaba allí para aprender…ya había empezado el camino del purgatorio y que él lo aceptaba…
Al tercer año vi por última vez a mi padre, esta vez fue aun más real que nunca…vino al salón, yo miraba el televisor y mi madre estaba cocinando pescado en la cocina. Me llamó y fuimos a su habitación, ay!!! Mi padre estaba delgadísimo y vestido de pobre, con andrajos , la ropa deshecha y las sandalias, los zapatos rotos de tanto y tanto caminar…había caminado tanto en estos tres años…,estaba cansadísimo pero su rostro parecía tan joven y tan feliz y me preguntó: “Y Rosa, y Carmen, ..”y, nombró a algunos hijos más…” yo le dije están bien. “y tu madre?”, está bien papá. Y yo le dije ¿”y tu mi papá, cómo estás tu, papá, estás bien?” me dijo, ·estoy bien, soy feliz tan feliz y mi camino ha terminado ya me voy hija mía….”
Y así supe que aquel día mi padre, José Conde González entró en el reino de los cielos.
Su purgatorio había acabado.
Es un gozo para mí haber podido contaros esto que guardo desde hace más de 7 años en mi corazón.- isabeldelasbenditasalmasdelpurgatorio- jueves santo 5 de abril 2007
(mi padre murió el 28 de abril un día que leí una vez en un catálogo científico en el que se dice murió el propio JESUS, en un 28 de abril. Mi padre era, como yo, un pecador más la misericordia de DIOS no tiene medida.).

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