Cuanto aquí esta escrito lo viví desde la Cuaresma de 2004, estando enferma y en cama, pasaron los años y todo escrito queda como realidad de mi Devocionario a la Santisima Trinidad en la hora del sufrimiento y la enfermedad. HOY, gracias a DIOS, estoy casi sana, trabajo y salgo al mundo a cantar la alegría del SEÑOR. EL TODO LO PUEDE. Estamos en el año 2010 y seguimos unidos en Cristo y María escribiendo, rezando....

isabel

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isabel conde ramírez

DE LOURDES A FATIMA ORACION Y VIDA

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domingo


Oración de la mañana:
Señor, aquí me tienes, el despertador acaba de sonar y con él mi vida empieza. A mi lado, el hombre que ocupa mis días se despereza. Al final de pasillo el segundo despertador suena y uno de los niños abre un ojo, no quiere levantarse aun. Mi corazón palpita de alegría, un nuevo día que ofrecer en tu presencia.
Antes de lanzar al vuelo el primer Ave María, me levanto. Una bata me cobija y, con el cabello ensortijado, bajo corriendo las escaleras. El gato me sale al encuentro, también él quiere desayunar. En la cocina la leche amenaza desbordarse cuando mi hija baja, al fin, al comedor. El niño se resiste. “¡No temas amor, como siempre llegará tarde al colegio, y eso que vivimos al lado, ja.ja.,!”.
Mi marido me sorprende llevándome un bizcocho a la boca, me atraganto y sonrío al descubrir al hijo pródigo asomando por la puerta del salón. ¡Ya estamos todos!.
No. Ya empiezan a marcharse... Primero el padre que me arrebata un beso y un te quiero. No acabo de darme la vuelta y, la niña agarra su mochila, el bocadillo y, sin pararse a saludar, cierra tras de sí la puerta. “Adióoooos...”, digo yo, bajito.
¡Oh, qué suerte, el perezoso aun sigue con la boca llena de amor y galletas sobre un descomunal vaso de leche con cacao.
Me siento, me derrumbo en el sofá soñolienta intentando ser absorbida por las noticias que escupe la radio. ¡Demasiado tristes para empezar la mañana...!
Un portazo y me quedo sola. Sola, no.
Junto a mí el gato reclama su tazón de leche.
Y entonces, mientras vierto el manjar que a lametazos sorbe mi querido Felipe, me doy cuenta de lo feliz que soy. Y así, feliz y maravillada alzo mis ojos al techo y, buscando al mismo cielo, rezo a Dios, mi dueño, una oración de gracias hecha de lagañas, amor y esperanzas para que este mundo tenga como yo un buen día.

Isabeldelasbenditasalamasdelpurgatorio-

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